domingo, julio 27, 2008

LA MUJER DE TU VIDA

La primera vez que la vi le dije:

- ¡Tuya!. -


Ella pegó un drive paralelo impresionante, un passing shot preciso, tan fuerte que el jugador contrario ni vio la pelotita.

Era ciego.

- ¡Correla! - le gritó el ciego a su compañero. Pero por más que éste giró con fuerza las ruedas de su silla de ruedas le fue imposible devolver el golpe supremo de mi compañera.

En aquel torneo perdimos la final y hasta ahora no pudimos encontrarla. Yo jugué de manera magnífica, corriendo todas las pelotas (inclusive las que se estaban jugando en otras canchas) y esto para conquistar a mi pareja (de juego). Era morocha, flaca, linda de cara y sonreía constantemente, incluso cuando en su dulce torpeza se pegaba paletazos en la sien al errar algún smash.

Su nombre era G, aunque,según ella misma me dijera, no era pariente del punto.

Ver correr a G. detrás de alguna pelota era un deleite para mis ojos.

- Vamos, fuerza - decía ella, sentada en el inodoro. Su constancia me abrumaba.

Jugamos juntos por un hecho fortuito: la chica que sería mi pareja se suicidó 15 minutos antes de comenzar el torneo. G. estaba sola y el organizador me dijo con tonito canchero:

- Tengo una hembra para vos...-. Desde ese día es mi proveedor de fichas para antenas colectivas.

- Me llamo C. - le dije al presentarme.

- Ya C. - me contestó ella, haciendo alarde de un fino sentido del humor. Desde aquel momento amé a esa mujer.

Después de ese torneo dejé de verla por un (1) tiempo que a mi me resultó lo más parecido a lo que podría ser la eternidad. Volví a encontrarla en otro torneo de paddle. Al verme, corrió a mis brazos.

- Como te extraño - escuché que me dijo.

Después me aclaró:

- Como, extraño - y se pidió una milanesa caballo.

- Todo este tiempo estuve esperando que me llamaras - me dijo.

- Pero vos no me diste tu teléfono - le contesté. Inmediatamente sacó un Delos de su bolso. - Usalo - me sugirió con tono seductor.

También jugamos juntos aquel torneo por otro hecho fortuito: el chico que debía jugar junto a G. se había arrojado bajo las ruedas de un tren. Dijeron algunos testigos que mientras se tiraba debajo del convoy estaba cantando "señor, yo quiero ver un treeenn..."

Esa noche G. jugó como Nunca. Nunca es una amiga mía oriunda de Zapala. Después del torneo la invité a tomar algo. Fuimos a un boliche. Cuando el mozo nos atendió le dije:

- Tráiganos algo -.

El mozo nos trajo una perinola y un ejemplar del Talmud, edición 1949. Nos divertimos muchísimo y bailamos y reímos y hablamos y nos besamos y nos desvestimos y terminamos haciendo eso que hacen los padres para que papá le plante una semillita a mamá y así crezca el repollo de donde todos venimos, nada más que yo no planté ninguna semillita aquella noche, porque todavía no teníamos la más mínima intención de cosechar ningún tipo de verdura.

Ahora llevamos un total de 7 meses, 3 semanas, 5 días, 16 horas, 58 minutos y 33....34....35....36....37 segundos juntos, pero ¿que te puede importar el tiempo cuando estás con la mujer de tu vida?.